La halitosis o mal aliento es una condición en la cual el “hálito” se altera de manera desagradable. Este fenómeno puede ser causado por una serie de factores y puede o no ser una condición anómala.

Esto ocurre en todo el mundo, su causa principal es la descomposición de la materia orgánica generada por bacterias en la cavidad bucal. En general, la halitosis se clasifica como primaria y secundaria. La primaria se refiere a la respiración exhalada por los pulmones, mientras que la halitosis secundaria se origina ya sea en la boca, fosas nasales, laringe y/o faringe.

La descomposición de materia orgánica en la boca se ve facilitada por una serie de eventos biológicos – químicos que ocurren en ella, y dan como resultado la producción de compuestos volátiles de azufre, esto da la intensidad de mal aliento.

Desde el punto de vista biológico, la saliva desempeña un papel importante en la boca; estas incluyen acción antimicrobiana, protección de tejidos orales, lubricación, potencializacion del gusto. Pero también juega un papel central en el desarrollo del mal aliento, ya que aporta una sustancia de proteínas que es utilizada por las bacterias; una reducción del flujo salival tiene efecto negativo en la autolimpieza de la boca y puede generar compuestos volátiles de mal olor.

Hay una serie de condiciones clínicas que pueden causar cambios en la saliva, uno de ellos es del paso de una respiración nasal a una respiración bucal, lo que provoca adaptaciones como el arco dental, alteraciones en el paladar y secado de la mucosa oral.

Según la literatura, 50 a 60 % de la población padece de halitosis crónica, que puede tener consecuencias en la vida personal y profesional. El 85% de los casos de halitosis son de origen bucal. El 8% de los casos se asocian a problemas respiratorios.

La consecuencia de la respiración bucal es una adaptación de los músculos faciales que provocan cambios en la posición de los dientes.

Se realizó un estudio recientemente en el cual el 40 % de niños evaluados presentó una respiración bucal, hubo una asociación significativa entre la respiración bucal y el mal aliento. El 70 % de niños evaluados tuvieron un mal olor de boca en la mañana causada por boca seca por respiración bucal durante el sueño.

Es probable que la cavidad bucal se seque porque la boca permanece abierta la mayor parte del tiempo, causando la halitosis. El impacto social del mal aliento ha fomentado muchos estudios, ya que es una condición vergonzosa para el afectado y para quienes lo rodean, lo que reduce su calidad de vida.

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