Posiblemente hayas escuchado varias veces que no hay nada mejor que un buen descanso, que dormir las 8 horas nos “repara”; pues bien, debes saber que el sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento.

El sueño ha sido -y sigue siendo- uno de los enigmas de la investigación científica. De ser considerado un fenómeno pasivo en el que parecía no ocurrir nada, ha pasado a considerarse un estado de conciencia dinámico -a partir de la aparición de técnicas de medición de la actividad eléctrica cerebral- en el que podemos llegar a tener una actividad cerebral tan activa como en la vigilia y en el que ocurren grandes modificaciones del funcionamiento del organismo; cambios en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria, la temperatura corporal, la secreción hormonal, entre otros.

Etapas en el periodo de sueño

Debes tener presente que el sueño presenta las siguientes etapas:

Modificaciones patológicas de la arquitectura, calidad y cantidad de sueño se llaman «disfunciones del sueño» y estos ocurren en todos los grupos de edad. La mayoría de los estudios realizados en sujetos sanos se han centrado en el sueño reducido con efectos sobre la duración y composición de la arquitectura del sueño.

Los pacientes que sufren apnea obstructiva del sueño, suelen quejarse de dolores de cabeza al despertar y que van disminuyendo a lo largo de la mañana.

Tradicionalmente, el dolor ha sido considerado un estado caracterizado por la hipervigilancia, es decir, estamos muy al pendiente de lo que ocurre en nuestro cuerpo y la zona afectada; mientras que el sueño se considera un estado con vigilancia reducida. Estudios posteriores han demostrado una aparente bidireccionalidad en esta relación que el dolor provoca la disfunción del sueño y el sueño agrava del dolor.

Varios estudios han demostrado que entre 50 y 80% de los pacientes con dolor crónico también experimentan disfunciones del sueño, patologías estudiadas en el contexto de los ciclos del sueño.

Los dolores de cabeza también se han asociado con el sueño

Se ha reportado también una relación entre dolores de cabeza, falta de sueño, eficiencia, vigilia frecuente y reducción de las olas bajas del sueño en el trazado durante o al final de la fase REM.

Hasta el 55% de los pacientes con cefaleas presentan trastornos primarios del sueño, como apnea o síndrome de piernas inquietas.

Pacientes diagnosticados con apnea del sueño también suelen sufrir de migrañas.

Cuando el dolor y el sueño interactúan, la capacidad biológica y el comportamiento del individuo son comprometidos causando una disminución en la calidad de vida.

Una atención temprana y oportuna -mediante el tratamiento para la apnea obstructiva del sueño- irá restableciendo el proceso normal del sueño que se necesita.

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