Sin lugar a dudas una señal inequívoca es respirar con la boca abierta. Lo que para muchos puede parecer algo “normal” o “pasajero”, no es sino otro signo de lo que se debe corregir prontamente. Además, ten en cuenta que a ello se suman otros indicadores como:
- Oír nuestra propia respiración cuando estamos en descanso.
- Suspirar y/o estornudar con frecuencia.
- La necesidad de una larga y pronunciada inhalación de aire para poder hablar.
- Y, cuando al bostezar, el movimiento torácico superior es muy visible.
Cuando un niño respira por la boca, cambia la armonía de su crecimiento facial, adoptando una característica marcada, que en odontología se le conoce como la facia adenoidiana (rostros con un crecimiento alterado producto de la respiración bucal por la obstrucción de los adenoides). Los papás ignoran varios de estos síntomas, los cuales tienen relación con los dientes chuecos y la salud de sus hijos (maloclusión).


Hemos preparado para ti una lista con las preguntas necesarias para ayudarte con la identificación de estos signos. Al observar y registrar estos “indicadores” podemos tener una mejor idea del problema y plantear una mejor solución. No tienes que pasar demasiado tiempo en esto, pero tampoco te apresures. Observa a tus hijos en cualquier momento del día, trata de que ellos no se den cuenta que los estás mirando, así tendrán un comportamiento más natural.
Mientras tu hijo esta sentado viendo la TV o en el auto:

- ¿Se mete cosas a la boca (juguetes, mandas, lápices, uñas, etc.)?
- ¿Se chupa los labios?
- ¿Tiene la boca abierta, aunque sea sólo un poco?
- ¿Tiene la lengua entre los dientes?
- ¿Apoya la cara en su mano?
- ¿Respira por la boca?
- ¿Tiene dificultades para estar quieto?
- ¿Hace ruido al respirar?
Mientras tu hijo/a habla:
- ¿Habla demasiado rápido?
- ¿Habla demasiado lento?
- ¿Se detiene para respirar?
- ¿Sesea?
- ¿Asiste a terapias de lenguaje?
Mientras tu hijo/a come:
- ¿Se detiene para respirar entre bocados?
- ¿Saca la lengua cuando traga?
- ¿Saca la lengua cuando bebe de un vaso?
- ¿Bebe mucho con la comida?
- ¿Hace ruido para masticar?
- ¿Come descuidadamente?
- ¿Toma aire cuando bebe?
- ¿Aprieta los labios al tragar?
- ¿Arruga la barbilla al tragar?
- ¿Inclina la cabeza cuando traga?
- ¿Tiene dificultades para quedarse quieto?
Mientras duerme, tu hijo/a:

- ¿Tiene la boca abierta?
- ¿Ronca?
- ¿Moja la cama?
- ¿Da vueltas en la cama?
- ¿Estira la cabeza hacia atrás?
- ¿Se despierta frecuentemente?
- ¿Tiene pesadillas?
- ¿Tiene otras anormalidades del sueño?
- ¿Le rechinan los dientes?
- ¿Le cuesta trabajo despertar?
- ¿Tiene ojeras?
- ¿Amanece babeando o con saliva seca en el rostro?
Si al terminar la observación y registro, reconoces que tu hijo presenta un gran porcentaje de estos signos, es necesaria una evaluación para maloclusiones, pues no sólo afecta el hábito de su respiración sino su crecimiento facial, su masticación (lo cual altera su correcta alimentación), entre otros. Un tratamiento temprano y oportuno le brindará el bienestar idóneo para su desarrollo y la mejora en su salud.
Te invitamos también a leer nuestros artículos varios donde explicamos otras características sobre las maloclusiones.
Me gustaria saber como corregir este problema, a q especialista recurrir
Hola Giovanna, si tu niño tiene este problema, es importante que sea evaluado por un especialista en Ortopedia Funcional de los Maxilares, te invito a realizar una reserva con nosotros para que el Dr. Dario Meza, pueda revisar su caso. Puede contactarnos a los siguientes números: Whatsapp 953 727 860 o fijo 01 339 5418. Esperamos su llamada o mensaje para poder orientarla.
Mi hijo tiene varios signos de aquí señalados y se le deformado la nariz y la barbilla. Tiene 16 años
Hola Yojany, es muy importante poder revisar el caso de su hijo, para determinar si puede llevar el tratamiento de ortopedia. Si desea una reservar una cita para su evaluación o mas información. puede contactarnos a los siguientes números: Whatsapp 953727860 o al fijo 01 339 5418.